Tempus fugit

Me he dado cuenta de que muchas veces actuaba con prisa cuando no había prisa por llegar a ningún sitio,porque ciertamente, nunca la hay.

Cuando vuelo, me siento en el avión y observo como la gente se levanta y coge la maleta para salir pero tiene a 25 personas por delante que quieren salir también.

Observo como nos impacientamos: caras de angustia, resoplidos… Por mucho que nos agobiemos no vamos a salir antes, sino que vamos a salir más cansados.

En este estado de ansiedad creemos que el tiempo vuela, cuando en realidad va a la misma velocidad que siempre, la diferencia es que nosotrxs vamos a mil revoluciones más.

Sintiendo así nos perdemos el proceso, el bello camino de respirar y observar qué sucede, nos alejamos de nuestro ser y entramos en la mente que está cansada, preocupada porque no coge el siguiente vuelo o porque su amiga le está esperando. Pero, ¿qué ocurriría si fuese así?, ¿no hay ninguna posible solución a la supuesta catástrofe?  y si no la hay, ¿no podemos aceptar las circunstancias presentes?

Respirar y saber que nada es tan importante, salvo la importancia que queramos concederle, y que en una mente en calma la vida resulta más sencilla y provechosa.

Muchas gracias y perdón,

Ojalá todos los seres seamos felices,

Ojalá cese el sufrimiento y sus causas.

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