¿Por qué escuchar?

Hace un tiempo escribí un post sobre “hablar por hablar”, en el que comentaba, de modo muy resumido, cómo a veces nuestras conversaciones se encuentran vacías de contenido en un intento de salvaguardar nuestra vulnerabilidad y a nuestro ser, cómo si al mostrar nuestros sentimientos estuviéramos entregando un arma arrojadiza al otrx, en lugar de una llave para la comprensión.

Hoy voy a hablar de cómo escuchar me ha ayudado a descubrir muchas cosas sobre mí: sobre mi forma de comportarme, de comprender el mundo, sobre el yo construido durante 33 años, sobre cómo percibo la vida, en base a qué patrones y creencias… Gracias a escuchar he podido desmantelar un poco a la personaje y acercarme más al ser.

Al principio no entendía porqué estaba en algunas conversaciones, las juzgaba internamente, sacaba conclusiones, les ponía valor… no me daba cuenta de que todas esas preciosas joyas me brindaban la oportunidad de aprender, de crecer.

En este instante doy por supuesto que si me encuentro en una conversación concreta es porque tengo que estar ahí, es debido a unas causas y por ello, no la juzgo, sino que me mantengo a la escucha para ver las posibilidades que se abren: trabajar la paciencia, la honestidad con unx mismx cuando algo pica, la no reacción, las confrontaciones con la máscara, la compasión.

Ser consciente de los procesos mentales que estaban ocurriendo en mi interior cuando escuchaba a alguien me posibilitó, por un lado, ser consciente de la cantidad de ruido mental que tenía porque no era capaz simplemente de escuchar y tener un silencio interno, y por otro, la puerta para empezar a desmontar todos estos diálogos.

Si observaba que estaba juzgando a esa persona, recordaba que tenía sus creencias, que desde mi yo podía estar de acuerdo o no, pero que aún así quería ser feliz como yo y por ello la respetaba y amaba. Expresaba mi opinión, pero desde el corazón, no como algo personal, ni una guerra armada.

Si la  cuestionaba y/o desconfiaba de su palabra, me recordaba que nada es permanente, ni sus ideas, ni las mías, y que si lo que se estaba dando era una mentira intencionada era debida a su sufrimiento, porque nadie que no sufre miente, porque no lo necesita.

Y si era un hablar por hablar, mis oídos acogían ese susurro más profundo, el del ser.

Y así día a día, hasta que poco a poco te destruyes el castillo del que vives y en el que estás tan seguro y empiezas a escuchar con el corazón.

Muchas gracias y perdón,

Ojalá todos los seres seamos felices,

Ojalá cese el sufrimiento y sus causas,

Pueda yo hacerlo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.