Charletilla

Hoy en otra preciosa conversación con mi hermana  hemos estado comentando cómo nos habían educado en complacer, en poner a las otras personas y sus necesidades por delante de las propias, y de cómo nuestro modo de pensar y actuar siempre se había dejado llevar por esta idea.

Considero que lo que me enseñaron fue un gran aprendizaje, una manera de amar al otrx por encima de unx mismx, pero en ese aprendizaje caí en numerosas ocasiones: porque no era capaz de renunciar a mis intereses y luego me sentía culpable, porque ayudaba pero en el fondo no quería y me acababa enfadando conmigo y con la persona…

En este viaje de ayudar al resto, o de intentar serles de beneficio, he aprendido varias cosas:

Si presto mi ayuda no es por deber, por la educación que he recibido, o por miedo a la perdida o reconocimiento, es porque verdaderamente quiero echar una mano. Si mi motivación es la adecuada no hay enfado, ni cansancio, ni malos pensamientos.

Si necesito dedicarme tiempo me lo concedo, porque una ayuda que no se quiere dar es mejor no darla. Si renuncio es porque puedo y quiero, no ante todo y sobretodo, me concedo sentir.

Muchas gracias y perdón,

Ojalá todos los seres seamos felices,

Ojalá cese el sufrimiento y sus causas,

Pueda yo hacerlo!

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