Todo tipo de días

Todos los días, sin excepción, pasan al menos tres situaciones, aunque en realidad pasan muchísimas más, que nos ayudan a agradecer estar vivxs y a aumentar nuestra motivación para seguir en nuestro camino y hacia donde nos dirigimos.

Como bien me ha dicho un bello ser hoy, hoy no es uno de mis mejores días y me uno a sus palabras. He llorado, he sentido rabia, indignación, enfado, mucha tristeza… y todo un amplio abanico de emociones y pensamientos que tendían a caer en lugar de a subir, aunque la caída siempre conlleva una preciosa subida claro.

En este vaivén emocional he tenido tres momentos que agradezco. A la mañana, tras rumiar un rato he decidido ponerme a hacer yoga y una señora de 70 años, creo que rusa, que dormía en la misma habitación que yo se ha unido a mí. Sin casi poder comunicarnos hemos estado unos momentos compartiendo, respirando juntas, en armonía. ¡Es increíble como si sales por un segundo del embotellamiento pasan cosas preciosas!

En segundo lugar, mientras tomaba un café he visto pasar a un monje y me ha llenado de alegría y confianza en el camino, lo he experimentado como una señal de que todo va a ir bien, aunque se que esa señal está vacía completamente y que la confianza viene de mi propio ser. A pesar de ello, cuando solo ves nubarrones los sucesos externos te pueden ayudar a darte empujones hacia adelante.

Y por último, una niña en el avión de vuelta a casa, justo cuando íbamos a aterrizar se ha puesto a jugar conmigo y reía a carcajada limpia. Reía tanto que hasta yo me he reído desde lo más profundo mientras jugábamos. ¡La belleza de la inocencia!

Probablemente si no hubiera tenido tanto torrente hoy habría sido capaz de atisbar más momentos maravillosos, porque se dan a cada instante, en el compartir con otros seres, en nuestra preciosa respiración, cuando el sol aparece y cuando desaparece, en cada caricia del aire sobre nuestro cuerpo, cada beso que me doy o que me dan… Pero hacemos lo que podemos cuando podemos.

Y a la vez agradezco al torrente su compañía, porque de él viene una magia sanadora que te permite encontrarte contigo, con tu dolor,con tu sufrimiento, con tus miedos, con tus dudas… y de ahí surge la creación, las ganas de cambio, de reinventarte, de producir, de no quedarte mirando cómo suceden las cosas, sino de ser participe de tu vida, jugar, aún sabiendo que en realidad todo es debido a unas causas.

Muchas gracias y muchos perdones,

Ojalá todos los seres seamos felices,

Ojalá cese el sufrimiento y sus causas,

Pueda yo hacerlo!

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