Kalantxoes amarillos

Si por un momento dejamos el drama a un lado podemos observar que en nuestras vidas, y en la del resto de seres siguen ocurriendo sucesos, emociones… No nos mantenemos estancadxs en algo que nos ocurre para toda la eternidad, sino que con los instantes, nueva energía nos nutre y el foco cambia de dirección, la mirada se vuelve nuevamente serena y presente.

Hoy por ejemplo he ido a la ceremonia de graduación de mi primo. Observando a todos esos bellos seres, con sus 17-18 años, he podido ver sus nervios por el momento, por el futuro, la tristeza de abandonar una fase, a sus amigxs y compañerxs, el miedo por salir del estado de confort, por la toma de decisiones, la euforia de haber podido finalizar los estudios, la alegría de ser libres por un tiempo…

Recuerdo que a esa edad yo sentía todo ese torbellino de emociones, de pensamientos, y también recuerdo que alguien me dijo que todo iría bien, que no me preocupara. Y así fue, 16 años más tarde veo como no fue para tanto y como muchas de esas incertidumbres que me surgían continúan conmigo. Al fin y al cabo la vida es algo que no es certero, que no permanece, lo que hoy es cristalino mañana es opaco, y lo que es alegría y dicha se puede convertir en agonía y desesperanza, o simplemente cambiar a los estados intermedios ya que no todo son polaridades.

Si en cada etapa de nuestras vidas nos mostramos confíadxs y pacientes, no hay causas que no se puedan superar, no hay emociones a las que no podamos saludar y aceptar, pero para ello, necesitamos mucha paciencia, mucho amor hacia nosotrxs mismxs, y la fe de que todxs vamos a encontrar el mejor lugar que nos corresponde, trabajando gozosamente y con una buena motivación: ser felices y abandonar el sufrimiento.

El mantra de hoy es: tranquila, todo pasa, más tarde o más temprano todo encontrará su precioso lugar, y mientras tanto, observa, acepta, aprende y continúa tu viaje. Sin dañarte, sin dañar. Sintiendo la emoción que te acompañe pero riéndote de ella porque sabes que proviene de tu mente, de tus pensamientos, de tu diseño del yo. Pero déjate sentirla, en este instante. No quieras ir más rápido, no quieras negar nada, no quieras rechazar tus sentimientos porque se hacen más fuertes. Simplemente acéptalos, sin castigos, sin culpas, no subestimes a tu yo pasado y sus decisiones, hizo lo que pudo. Y si puedes, por un segundo, sonríe y agradece lo que eres, agradece todo.

Muchas gracias y perdón,

Ojalá todos los seres seamos felices,

Ojalá cese el sufrimiento y sus causas,

Pueda yo hacerlo!

 

 

 

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