Ver

Cuando crees que ya habías sido capaz de superar el enfado algo sucede y de repente vuelves a sentir, toda la rabia, la ira y la furia que hacía tanto tiempo que no venía a visitarte, vuelves a sentir esa emoción que tan nociva sabes que es pero que no consigues eliminarla.

¿Y qué me queda? Aceptarla, intentar dirigirla para no ser muy dañina ni para otrxs, ni para mí, y seguir trabajando en los porqués del enfado, en los beneficios  o por el contrario dificultades que me trae ese estado y no olvidar mi verdadera motivación, ser feliz e intentar no dañar.

Antes me enfadaba si alguien se adelantaba para entrar en el metro, o si un vecino no me saludaba o incluso si se me caía una tostada por la parte de la mantequilla. Con el tiempo te das cuenta de que no tiene ningún sentido  reaccionar ante esa clase de sucesos ya que carecen de importancia y te llenan de mala energía para el día a día.

La segunda fase sería conseguir no enfadarte cuando alguien te insulta por la calle, o te habla de una manera grosera, o te ignora aludiendo a cuestiones culturales, raciales o porque no eres rubia.

Y la tercera es cuando alguien al que amas mucho te hiere, te engaña, te hace daño. Ahí está la clave para saber si hemos conseguido superar el enfado.

Y las claves son las mismas para los tres casos:

  • No es nada personal. Nadie nos hace daño porque nos quiera dañar, sino que es el producto de unas causas que generan unas consecuencias. Nadie que sea feliz quiere hacer daño, simplemente actuamos guiados por nosotrxs mismxs, y a veces, dañamos.
  • La manera en la que reaccionamos es decisión nuestra. La paz interior es algo que nada que viene de fuera debería tambalear ya que somos preciosxs y divinxs. No dejemos que nuestra ira dañe a otros, no dejemos que la semilla del odio se siembre en la tierra, porque el odio solo puede generar más odio. Aprender a transformar las emociones para sentirnos mejor, más ligeros y libres, más en armonía.
  • Respira y vive el momento. El enfado es debido a nuestro aferramiento al yo, al miedo a perder nuestra identidad, nuestra persona. Creemos que si alguien nos daña y no reaccionamos es faltarnos al respeto a nosotrxs mismxs, y en realidad, es amarnos mas, porque sabemos quiénes somos, de dónde venimos y qué estamos haciendo aquí, no necesitamos que nadie de fuera nos nombre o nos de un lugar.

Muchas gracias y perdón,

Ojalá todos los seres seamos felices,

Ojalá cese el sufrimiento y sus causas,

Pueda yo hacerlo!

 

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