A veces cuesta

A veces cuesta no juzgarte y no juzgar. Recuerdo cuando estuve en el monasterio que una de mis tendencias consistía en cada vez que pasaba una persona por el sitio donde meditaba, pasaba un pensamiento por mi cabeza sobre el/ ella: podía etiquetarlo, nombrarlo o lo que fuera que mi mente diseñara, pero me costaba mucho pararme a observar simplemente, sin nada mas.

Al darme cuenta de mi tendencia, nada favorecedora, porque no quería poner un cartel a nadie, sino simplemente verle con mi corazón, exactamente igual que yo, me esforcé en prestar atención e intentar silenciar estos momentos.

Con el tiempo y el trabajo parece que han ido aminorando estas conductas, pero en momentos de mayor introspección, cansancio y/o exposición, entre otros, tienden a volver a aparecer, lo cual me recuerda cuan importante es trabajar día a día, y momento a momento.

En Kopan recuerdo sentirme un poco mal por todo ello. A día de hoy simplemente me digo: tranquila, son pensamientos que no te componen, que eres consciente de ellos, y que algún día, si sigues trabajando, desaparecerán.

Ser honesta, sincera y humilde con una misma y con el resto, porque si sabes dónde estás, sabes de dónde partes.

Muchas gracias y feliz día,

Ojalá todos los seres seamos felices,

Ojalá cese el sufrimiento y sus causas,

Pueda yo hacerlo!

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